La vida es como una montaña rusa, unas veces estás arriba y otras veces estás abajo.Y también valdría añadir que la montaña rusa simbólica tiene un punto medio.
Unos días puedes despertarte y ser la persona más feliz del mundo por cualquier motivo. Pero luego están esos días, aquellos en los que te sientes mal y las paredes se te echan encima. En cuanto a esta última frase, solo quedan tres opciones.
Quedarte quieta y lamentarte, pararte a pensar y asumirlo o echar a correr para olvidar cualquier situación que te disguste o intentar olvidar lo sucedido en un pasado probablemente no muy lejano. Pero nada es tan sencillo. Porque dentro de ese punto medio, ¿quien dice que no haya un des-equilibrio?. Cualquiera puede tener un desliz y echarlo todo a perder. En el juego de la vida, siempre habrán obstáculos, unos fáciles de superar y otros no tanto. Pero al fin y al cabo lo mejor es no huir de nada, ni siquiera de tu persona, porque siempre acabarás encontrándote enfrente de eso que tu más temías. La vida no es esperar a que pase la tormenta, es aprender a bailar bajo la lluvia.

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